Que bueno es poder servir a Dios. Realmente mi corazón salta de alegría al ver su maravillosa obra y cada día le doy gracias por permitirme servirle. La verdad es que Dios ha convertido un simple joven, débil y con muchos defectos, como soy yo, en un instrumento para su servicio, por lo tanto estoy seguro que Dios es quien hace las obras. Voy a contarles lo que Dios ha estado haciendo durante estos meses. En Junio, me prepare para un grupo en una comunidad indígena en las montanas en Panamá, la comunidad de La Gloria, donde trabajaríamos en la construcción del templo. El grupo llego y comenzamos el trabajo. En mi vida no me había mojado tanto en la lluvia y enlodado como en esa semana. Parecíamos puerquitos! Pero a pesar de esa lluvia y lodo, mucho mayor fue la bendición del Señor, mediante el trabajo, las actividades con los niños, los juegos deportivos y los cultos. Este grupo compuesto principalmente por jóvenes, impacto tanto la comunidad por su servicio, esfuerzo y amor por Dios q...